jueves, 28 de agosto de 2014

Centinela de la libertad ¿pero de qué libertad?

El centinela de la libertad, así es como en multitud de ocasiones se hace referencia al Capitán América en las páginas de los cómics o, al menos, así sucedía en la época en la que J. M. DeMatteis y Mike Zeck estuvieron a los mandos de las aventuras el héroe abanderado(1).

En la última adaptación del personaje al cine, “El Capitán América. Soldado de invierno.” Asistimos a una lucha entre la libertad y la seguridad, aquí la adaptación del personaje parece ser fiel a la concepción principal del personaje en los cómics, donde su postura se puede resumir en la frase que escribió Benjamin Franklin en su obra de 1755 Reply to the Governor(2):




Aquellos que renunciarían a una libertad esencial para comprar un poco de seguridad momentánea, no merecen ni libertad ni seguridad.




S.H.I.E.L.D., la organización gubernamental para la que trabaja el Capitán América pone en marcha un proyecto para garantizar la seguridad y la libertad. El proyecto no convence al Capitán América, el cual señala que eso no es libertad, es miedo.

La libertad es un concepto complejo y del cual solemos hablar muy alegremente sin pararnos a reflexionar sobre el mismo. En principio cabe señalar dos conceptos de libertad, la libertad negativa y la libertad positiva. Estas dos ideas de libertad fueron expuestas por primera vez por Isaiah Berlin en su artículo Dos conceptos de libertad(3). Para acercarnos a la idea de libertad negativa seguiremos la exposición de Warburton(4).

Según este enfoque uno es libre cuando puede actuar sin coerción alguna, es decir, si nada ni nadie te está coartando, entonces estás actuado libremente. A poco que nos fijemos pronto nos damos cuenta de que todos estamos coartados para no llevar a cabo determinadas acciones. Esa coerción viene de la mano del estado que dicta unas leyes para regular, en cierta medida, el comportamiento permitido en la sociedad que administra dicho estado. La razón para esta coerción es obvia, si no hubiera leyes, ni mecanismos para hacerlas efectivas, es decir, sin esta coerción, lo que imperaría sería la ley del más fuerte. Tarde o temprano, los más fuertes, esto es, aquellos que pueden ejercer de una forma u otra un poder sobre el resto podrían hacer lo que quisieran y someter al resto. Así pues, para poder vivir en sociedad necesitamos de leyes y de un estado que garantice su cumplimiento.

Pero la cuestión que surge es, ¿hasta qué punto debe haber leyes? Es decir, ¿qué grado de coerción hay que aceptar para poder vivir en sociedad? En su famoso ensayo Sobre la Libertad(5), John Stuart Mill, defendía que hay una esfera de libertad que debería estar libre de toda interferencia por parte del estado. Los individuos deberían poder realizar sus vidas y tomar las decisiones que quisieran libremente siempre y cuando sus decisiones no hicieran daño a terceros. La verdad es que suena razonable la propuesta de Mill, pero no está exenta de problemas, porque ¿a qué “daño” nos estamos refiriendo? Por ejemplo, ofender a los demás con nuestras opiniones ¿debe estar permitido por el estado o no? Ese daño al que hace referencia Mill incluye “dañar los sentimientos de los demás” si así fuera, entonces, mucho me temo, que toda forma de conducir una vida tendría que estar legislada. El ejemplo que usa Warburton es el siguiente, muchas personas consideran la blasfemia en su religión peor y más dañina que incluso el sufrir heridas físicas, ¿deberíamos tener leyes que condenarán a los que niegan a Dios? Para aceptar la postura de Mill, lo que tendremos que hacer es exponer qué daño está permitido y porqué, de no entrar en estas aguas, entonces lo único que tendremos es una concepción vaga sobre lo que queremos decir con "daño" y podrá parecer que coincidimos con otros, cuando en realidad es probable que no coincidamos en absoluto. Os dejo que seáis vosotros los que le deis vueltas a esta peliaguda cuestión.

Ahora, miremos al otro concepto de libertad que expresó Berlin en su famoso ensayo. Veamos como presenta Berlin en qué consiste el concepto de libertad positiva(3):

El sentido «positivo» de la palabra «libertad» se deriva del deseo por parte del individuo de ser su propio dueño. Quiero que mi vida y mis decisiones dependan de mí mismo, y no de fuerzas exteriores, sean éstas del tipo que sean. Quiero ser el instrumento de mí mismo y no de los actos de voluntad de otros hombres. Quiero ser sujeto no objeto, ser movido por razones y por propósitos conscientes que son míos, y no por causas que me afectan, por así decirlo, desde fuera. Quiero ser alguien, no nadie; quiero actuar, decidir, no que decidan por mí; dirigirme a mí mismo y no ser movido por la naturaleza exterior o por otros hombres como si fuera una cosa, un animal o un esclavo incapaz de representar un papel humano; es decir, concebir fines y medios propios y realizarlos. Esto es, por lo menos, parte de lo que quiero decir cuando digo que soy racional y que mi razón es lo que me distingue como ser humano del resto del mundo.

Sobre todo, quiero ser consciente de mí mismo como ser activo que piensa y que quiere, que tiene responsabilidad de sus propias decisiones y que es capaz de explicarlas en función de sus propias ideas y propósitos. Yo me siento libre en la medida en que creo que esto es verdad y me siento esclavizado en la medida en que me hacen darme cuenta de que no lo es.

Podemos resumir entonces que la libertad positiva consiste en ser dueños y señores de nosotros mismos, de nuestras vidas. Nos podemos plantear, como hace Warburton(4), la cuestión de si las personas adictas a las drogas son libres, ¿acaso no están eligiendo el tomarlas? Rápidamente tendemos a contestar que no, que esas personas no son libres en el sentido positivo del término. Son las drogas las que controlan sus vidas, no ellos, en realidad son esclavos, no libres. Sabemos que las drogas actúan sobre el cerebro de tal forma que los individuos desean y quieren lo que en realidad les daña y esclaviza. Esto incluso puede quedar de manifiesto en determinados momentos cuando la influencia de las drogas sobre el individuo es menor y este manifiesta el no querer seguir tomándolas. Lo que estamos asumiendo es que en el individuo, por  debajo de la influencia de las drogas hay un yo, su verdadero yo, un yo racional que sabe lo que quiere y lo que es mejor para él y para su libertad, pero las drogas le impiden actuar como es debido.  Entonces actuamos con la intención de liberar a ese yo, creamos programas de ayuda para los adictos e incluso si tenemos familiares o amigos con ese problema, les coaccionamos para que asistan a dichos programas. En realidad estamos diciendo que nosotros sabemos mejor que él lo que le conviene, de ahí nuestra coacción hacia su comportamiento para que entre en el programa de ayuda. Otro ejemplo son los niños, todos asumimos que tenemos que coartar su libertad y coaccionarles porque no saben y no pueden saber, debido a su temprana edad, qué es lo que más les conviene a ellos mismos. Por ejemplo, podemos llegar a coartar su libertad de movimiento porque no son conscientes del daño que pueden hacerse si siguen en esa dirección, ya que se van a caer y hacerse daño al llegar al bordillo del que no son conscientes.

Podemos ir más allá, olvidémonos de drogadictos, niños, o personas que por lo que sea son incapaces de razonar. Pensemos en personas perfectamente sanas, en plena posesión de sus facultades, y a las cuales les vemos tomar constantemente decisiones que limitan y reducen su libertad, que los esclaviza, que los hace menos dueños de sí mismos. En definitiva, que por activa o por pasiva parecen estar tomando decisiones estúpidas. Podemos suponer que de estar mejor informadas, o si fueran más cultas, sus decisiones serían otras, que coincidirán con lo que nosotros decidiríamos, una vez más, nosotros sabemos lo que es mejor para ellos que ellos mismos. En consecuencia, como defendía Mill(5), podemos intentar razonar con ellos para hacérselo ver y hacerles cambiar su decisión. Pensemos cuando alguien se sube a un edificio y dice que va a suicidarse, pero en realidad, no lo hace, de tal modo que da tiempo a llegar a las autoridades (policía, bomberos, etc.), entonces, se intenta razonar con él para que no salte, incluso se toman medidas activas para abortar el intento de suicidio, es decir se impide, se coarta, su decisión de suicidarse. Coaccionamos al sujeto para que sea dueño de sí mismo, a fin de cuentas, si en realidad hubiera querido suicidarse, habría subido a la azotea, habría saltado y nadie podría haberlo impedido, ¿no? Ergo, en realidad, la persona no quería suicidarse. Y aquí estamos llegando a las puertas del infierno. Dejemos que sea Berlin el que nos muestre como llegamos al infierno(3):

Esto facilita que yo conciba coaccionar a otros por su propio bien, por su propio interés, y no por el mío. Entonces pretendo que yo sé lo que ellos verdaderamente necesitan mejor que ellos mismos. Lo que esto lleva consigo es que ellos no se me opondrían si fueran racionales, tan sabios como yo, y comprendiesen sus propios intereses como yo los comprendo. Pero puedo pretender aun mucho más que esto. Puedo decir que en realidad tienden a lo que conscientemente se oponen en su estado de ignorancia porque existe en ellos una entidad oculta —su voluntad racional latente, o su fin «verdadero»—, que esta entidad, aunque falsamente representada por lo que manifiestamente sienten, hacen y dicen, es su «verdadero» yo, del que el pobre yo empírico que está en el espacio y en el tiempo puede que no sepa nada o que sepa muy poco, y que este espíritu interior es el único yo que merece que se tengan en cuenta sus deseos. En el momento en que adopto esta manera de pensar, ya puedo ignorar los deseos reales de los hombres y de las sociedades, intimidarlos, oprimirlos y torturarlos en nombre y en virtud de sus «verdaderos» yos, con la conciencia cierta de que cualquiera que sea el verdadero fin del hombre (la felicidad, el ejercicio del deber, la sabiduría, una sociedad justa, la autorrealización) dicho fin tiene que identificarse con su libertad, la libre decisión de su «verdadero» yo, aunque frecuentemente esté oculto y desarticulado.

Acabamos de justificar el totalitarismo, la opresión, etc. El sutil paso casi inadvertido que se da consiste en pasar del querer hacer razonar o convencer, e incluso coartar por el bien del otro, a asumir que en el fondo es lo que el otro quiere, no es que este sencillamente equivocado por ignorancia u otras razones, es que en el fondo quiere, su verdadero yo está oculto, el comportamiento de la persona no es representativo de lo que realmente quiere, decide y desea. Un sutil y pequeño paso del "está equivocado" a "en realidad quiere lo que yo digo que hay que querer", es todo lo que se necesita para  que nos adentremos en el averno. Como señala Warburton(4) no es que el concepto de libertad positiva sea erróneo, sino que es peligroso cuando se le da un uso equivocado, y por desgracia, la historia está llena de ejemplos de ello.

Volvamos a las andanzas del Capi en su última aventura cinematográfica. En ella vemos cono Hydra, la organización nazi que dirigía Cráneo Rojo, ha fagotizado S.H.I.E.L.D., pero al mismo tiempo, se nos muestra que S.H.I.E.L.D., o lo que queda de esa organización, también se ha mostrado como un monstruo. S.H.I.E.L.D. ha puesto en marcha un proyecto que permitirá exterminar automáticamente a cualquier persona que el gobierno considere terrorista, sin juicio previo, aunque no haya cometido atentado alguno, simplemente porque parece tener el ADN de un terrorista. Por otro lado, Hydra, infiltrada en S.H.I.E.L.D., pretende usar ese mismo proyecto para exterminar a todo aquel que represente un problema para sus planes de dominio mundial. Cuando El Capi descubre todo el asunto toma una decisión, ni S.H.I.E.L.D. ni Hydra, ambos son las dos caras de una misma moneda. Cuando decide intentar detener toda esa locura da un pequeño discurso para encontrar apoyos entre las personas que están en las instalaciones de S.H.I.E.L.D., en el mismo llega a decir:


Agentes de S.H.I.E.L.D., soy Steve Rogers. Habrán oído hablar mucho de mí últimamente. A algunos incluso se les ordenó perseguirme. Pero creo que es hora de que sepan la verdad. S.H.I.E.L.D. no es lo que creíamos, Hydra ha tomado el control sobre él. Alexander Pierce es su líder. Strike e Insight son de Hydra también. No sé cuantos más lo son, pero sé que están en este edificio. Podrían estar justo a su lado en estos momentos. Ya casi tienen lo que quieren... el control absoluto. Si lanzan hoy los helitransportes, Hydra podrá matar a cualquiera que se interponga en su camino, a menos que los detengamos. Sé que les estoy pidiendo mucho. Pero el precio de la libertad es alto y siempre lo ha sido. Es un precio que estoy dispuesto a pagar, Y si soy el único dispuesto a ello, entonces, que así sea. Pero estoy dispuesto a apostar que no lo seré.

Steve Rogers (el Capi) hace uso de la libertad positiva, decide de forma racional y autónoma como gobernar su vida, cómo ser dueño de sí mismo y qué acto llevar a cabo. Lo que decide es proteger la libertad negativa de todos los demás. Quiere evitar a toda costa que exista un sistema de coerción a nivel mundial que acabaría con la libertad negativa de todos los seres humanos. Hace uso de su libertad positiva para proteger la libertad negativa, quizás y por ahora, se haya ganado a pulso el apelativo de Centinela de la libertad.


7 comentarios:

  1. "La razón para esta coerción es obvia, si no hubiera leyes, ni mecanismos para hacerlas efectivas, es decir, sin esta coerción, lo que imperaría sería la ley del más fuerte"

    Puedes explicarlo enteramente en terminos de libertad negativa. La coaccion del estado se ejerce para garantizar la libertad negativa entre individuos. La ley del mas fuerte es un caso de libertad negativa vulnerada. Como bien dices despues, el meollo esta en trazar cuales son los limites de esta libertad negativa.

    La idea de libertad positiva me ha recordado la filosofia estoica

    http://en.wikipedia.org/wiki/Stoicism#Ethics_and_virtues

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    1. Pues sí que guarda cierto paralelismo con los estoicos

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  2. Ocurrió bastante en mi país: algunos cuantos se creyeron "dueños de la verdad" y que su causa era la correcta, y si alguien se oponía, era un tonto, un alienado y había que liquidarlo (me refiero a grupos comunistas). Ahora el sistema que nos gobierna no es perfecto y está lejos de lo que muchos esperamos, pero por lo menos tenemos ciertas libertades, como de opinión y de libre culto. Esto último no ocurre en paises como cuba, corea del norte.
    Pienso que la libertad no puede se total, porque se caería en anarquismo y sería un infierno; pero también pienso que debe haber un margen en el que podamos desarrollarnos sin coacciones.
    ¿realmente es el hombre capaz de gobernarse a sí-mismo?

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    1. Por curiosidad, ¿de qué país eres?
      En cuanto a tu pregunta, ¿a que nos referimos por gobernarse a sí-mismo?

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  3. Hola. Muy buena entrada, pero tengo una duda.
    Se indica en la entrada que el Capitán América hace uso de la libertad positiva y defiende la libertad negativa de los demás. La libertad negativa de los demás se basa en factores como las leyes, que hacen que esa libertad no sea "plena". ¿Quiere esto decir que el Capitán América está por encima de la ley o no tiene que obedecerla?

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    1. Veamos la libertad negativa consiste en actuar sin coacción alguna. La paradoja reside en que para vivir en sociedad hemos desarrollado leyes que nos coaccionan a la hora de llevar acabo determinadas acciones, es decir, para vivir en sociedad renunciamos a una libertad negativa absoluta, y nos conformamos con un grado menor de esa libertad negativa. Lo que se busca con esas leyes es poder garantizar la convivencia de unos y otros garantizando al mismo tiempo cierta cantidad de libertad negativa. Proteger la libertad negativa, consistiría pues, en intentar que no haya coacción a la hora de actuar de los demás. Por ejemplo, si alguien te intenta coaccionar para que hagas A y yo impido que te coaccione, entonces estaría protegiendo tu libertad negativa, independientemente de si para impedir la coacción actué dentro del marco jurídico en curso o me lo salte a la tolera.
      En el caso que nos ocupa, los superhéroes en general y casi siempre, actúan al margen de la ley, usan medidas que en la vida real no aprobaríamos, si nos “caen ” simpáticos es porque en las historias de los comics, los villanos son clarísimamente villanos, no hay duda al respecto. Por otro lado, la muchos de ellos actúan intentando detener al villano y entregándolo a la policía(Spiderman, Batman), pero claro, eso es saltarse las instituciones del estado y tomarse en buena medida la justicia por su mano.
      En el caso de la historia de “El Capitán América. Soldado de invierno”, la situación es más complicada, Hydra se ha infiltrado en todo S.H.I.E.L.D he incluso parece tener tentáculos en el gobierno, es una conspiración en toda regla, son capaces de declarar al Capitán América como fugitivo, por lo tanto, es una situación extrema en las que las propias instituciones están siendo manipuladas y usadas por Hydra, es decir, el estado en realidad es una apariencia que Hydra conserva hasta poder tener la fuerza necesaria para no necesitar esa apariencia. Por lo tanto, en este caso, quizás deberíamos plantearnos ¿tiene sentido hablar de saltarse las leyes cuando en realidad estás no son más que una apariencia? ¿Cómo te puedes saltar las leyes si en realidad estas no son tales? Pero como he dicho, por lo general, el planteamiento de los superhéroes es saltarse el estado de derecho a la tolera, que puede estar bien en la ficción del comic y del cine para plantearnos cuestiones, pero dudo que alguien en su sano juicio quisiera algo así en la vida real.

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    2. Perdona, yo había entendido que la libertad positiva era actuar sin coacción alguna y la negativa bajo algún tipo de coacción y que esta coacción eran, por ejemplo, las leyes. Por lo que en esta parte me empiezo a liar con tu respuesta.
      Indicas que los superhéroes actúan al margen de la ley, por lo que me plantea la pregunta de porqué esas leyes son buenas para el hombre y no para ellos. Siempre pensé que los superhéroes que nos presenta Marvel o DC, en general, era personajes que apoyaban las leyes y que, simplemente, poseen una habilidades para enfrentarse a peligros o villanos que una personal "normal" no puede asumir.
      En el caso de la entrada con el Capitán América, está claro que tanto nuestro superhéroe como parte de S.H.I.E.L.D (que hay personas "normales" que también se revelan, que he visto la película) se revelan ante el mal que quiere imponer Hydra. No entrando en si está bien o no revelarse ante una leyes injustas, sigamos con la libertad... ¿no usan esa misma libertad el Capitán América que el resto de gente que se revela?
      Sigo sin entender muy bien porqué al Capitan América "se le aplica" un tipo de libertad y el resto otro.

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